Un modo de vida saludable no acarrea tantos sacrificios como la gente piensa. Comer sano no significa ponerse a dieta comiendo brócoli con patata cocida. Entonces, ¿de qué manera se elige un plan de alimentación sano? Empecemos por entender qué es un plan de alimentación sano para nuestro cuerpo.

Una alimentación equilibrada debe ser rica en una buena variedad de verduras, frutas, proteína animal de buena calidad, tubérculos, legumbres y consumo moderado de cereales (como el arroz o la avena) y frutos secos. 

Al contrario de lo que piensa la mayoría, no debemos huir de las grasas saturadas, (estas son imprescindibles en una dieta paleolítica, por ejemplo) estas son necesarias al igual que el colesterol es una pieza clave en la construcción de las membranas de todas nuestras células. Hace miles de años, desde la época de nuestros ancestros, el ser humano ha sido un animal omnívoro capaz de consumir grasa animal procedente de sus presas. Sin embargo, a finales del siglo 20 se creyó erróneamente que las nuevas enfermedades como la hipertensión, obesidad, diabetes o arterioesclerosis eran causadas por las grasas saturadas.

Hoy en día podemos decir que el verdadera enemigo del ser humano es el ultra procesado, aquel producto que se vende como alimento pero contiene una gran lista de ingredientes que nunca han existido en la naturaleza porque son fruto de procesos químicos de refinado industrial.

¡ALIMÉNTATE DE FORMA SALUDABLE Y DISFRUTA DE TUS COMIDAS!

Comer sano no es comer sin sabor, podemos preparar ricos platos con la gran oferta de especias que encontramos en el mercado; un sofrito de arroz con pollo y verduras al curry, una pasta italiana picante con orégano, unas patatas asadas con cominos, etc. La cocina es un arte y todo buen cocinero se hace con la experiencia, adéntrate en el maravilloso mundo de los alimentos y podrás estar sano al mismo tiempo que disfrutas comiendo.

Frutas frescas: no pienses sólo en manzanas o plátanos. Esas son opciones excelentes, pero no dudes en probar, asimismo, otras variedades de temporada que puedes encontrar en cualquier mercado, en estos lugares siempre realizarás compras de más calidad que en un supermercado.

¡Una piña bien jugosa o bien un kiwi! Cuando no sea la época de tu fruta fresca preferida, puede probar las versiones congeladas. Una advertencia sobre las frutas envasadas es que pueden contener azúcares o bien jarabes. Si en alguna ocasión que estés apurado no puedes comer fruta fresca, asegúrate de escoger las variedades de frutas envasadas que sean en agua o bien en su jugo, así como otras opciones que proponemos en Semillarium.

Verduras frescas: pruebe algo nuevo. Posiblemente descubras que te agradan las verduras a la parrilla o bien al vapor condimentadas con hierbas que todavía no has probado, como el romero. Puedes rehogar las verduras en una sartén antiadherente con un poquito de aceite. O bien, si algún día no tienes tiempo, prueba con verduras congeladas o envasadas para preparar un acompañamiento rápido de comer, sólo sería calentar en el microondas y servir. Cuando pruebes verduras envasadas, busca las que vienen con sólo con agua, sal, vinagre o un poco de ácido cítrico, las demás que vengan con muchos aditivos o salsas, no son una buena opción.

Comestibles ricos en calcio: puede que piense de forma automática en un vaso de leche desnatada cuando alguien afirma que debes “tomar más calcio”. Los lácteos bajos en grasa no van a ayudarte nada a estar más sano, si de por sí son un alimento controvertido (somos el único animal que sigue tomando leche cuando es adulto), la falta de grasa en los lácteos es verdaderamente el factor de riesgo que los estudios científicos han apuntado en relación a enfermedades como el cáncer. Puedes optar por beber leche entera de vaca o bebidas vegetales sin azúcares, y sin duda, un buen queso que sea natural y fermentado es un gran alimento incluso para tu microbiota intestinal.

Si su receta preferida no es nada sana, sustituye:  el pescado frito o pollo empanado puedes tratar de cocinarlos al horno o bien a la parrilla para conseguir versiones más saludables. Pregunta a tus familiares y amigos para compartir nuevas recetas y enriquecernos unos a otros, o bien busca en la red  recetas que contengan alimentos reales, ¡posiblemente te sorprendas al descubrir un nuevo plato sabroso en tu mesa!

¿DEBO ABANDONAR MIS COMIDA PREFERIDAS O SALIR CON AMIGOS A COMER FUERA?

¡No! Una alimentación sana debe ser flexible. Puedes gozar de tus comidas preferidas y la compañía de tus amigos, no es necesario que renuncies a ningún plan y te pierdas lo bueno que nos ofrece la vida. La clave es comer bien al menos un 80% de tus comidas en la semana, si un sábado por la noche sales a cenar y te comes una hamburguesa no pasa nada, ni tampoco tienes que compensar haciendo más ejercicio o comiendo menos al día siguiente. Disfruta de esas comidas con tranquilidad y no te obsesiones porque un par de comidas a la semana no son relevantes para dañar tu salud si el resto del tiempo te cuidas ¡Se feliz!

CIERTOS CONSEJOS GENERALES SOBRE LAS COMIDAS FLEXIBLES EN UNA ALIMENTACIÓN EQUILIBRADA:

Consumirlas con menos frecuencia. Si  por norma general consumes estas comidas todos y cada uno de los días, ve reduciendo su frecuencia a una o dos comidas a la semana. De esa forma, tu salud se irá beneficiando poco a poco, mientras que tu paladar no renuncia del todo y puede ir tomando consciencia también en los hábitos que estás tratando de incorporar.

Come porciones más pequeñas. Si tus hábitos de vida anteriores consistían en grandes cantidades de refrescos, dulces, comida rápida…entonces quizás aún no estás preparado para consumir sólo dos comidas a la semana. En ese caso te recomendamos empezar por algo más suave, si vas reduciendo las porciones de esos productos para ir incorporando versiones más saludables, entonces puede resultar algo más progresivo para ti.

Aunque debemos tener cuidado. Este procedimiento marcha bien para ciertas personas, aunque otras pueden descubrir que es demasiado tentador el tener su comida preferida al alcance de la mano, aunque se presente en cantidades más pequeñas. Lo mejor para ti es que pruebes lo que mejor se adapte a ti, de esta forma evitarás fracasar o sentirte frustrado.

No importa si empiezas a incorporar uno u otro hábito alimenticio en tu vida, lo más importante es empezar. Los primeros pasos de este camino tan fascinante es el principio de una nueva vida que sólo generará gratitudes en tu cuerpo.